La isla del tesoro

By Robert Louis

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...LA ISLA DEL TESORO

"=La Guardia Blanca.=--Es el título de una...

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...Appleton que siempre
demuestra el mejor gusto en sus ediciones españolas."--_La...

Page 2

... ...

Page 3

...de sus peripecias
dramáticas y conmovedoras, conserva en todo el discurso del libro una
pureza y una...

Page 4

...maleta que alguien conducía tras él en una carretilla de
mano. Era un hombre alto, fuerte,...

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...muchacho que traía
la carretilla nos refirió que la posta ó coche del correo lo había
dejado...

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...sus ojos airados en los míos, obligándome
á bajarlos; pero antes de que se hubiera pasado...

Page 7

...menor pregunta y en otras le producía el
mismo efecto el que ninguna se le dirijiese,...

Page 8

...se dividían su existencia contribuyeron
grandemente á acelerar su anticipada é infeliz muerte.

En todo el tiempo...

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...gran baúl suyo que guardaba arriba en su
cuarto del frente de la casa, y este...

Page 10

...uno y otro, pero pronto el
Capitán hubo de rendirse, guardó su arma y volvió á...

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...la gran roca,
fué un gran resoplido de indignación, como si todavía revolviese en su
ánimo el...

Page 12

...pensar que aquel extraño se equivocaba, en el
supuesto de que creyese lo que decía. Pero,...

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...y marchó directamente, á través del cuarto,
hacia donde le esperaba su almuerzo.

Entonces mi hombre pronunció,...

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...me fué posible el escuchar
distintamente alguna que otra palabra, la mayor parte de ellas,
juramentos é...

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...con tu pobre padre enfermo!

Entre tanto á mí no se me ocurría la más insignificante...

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...Dog?

--Aquí no hay ningún Black Dog, díjole el Doctor, como no sea el que
tiene Vd....

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...es verdad?

--El Doctor... comencé yo.

Pero él me interrumpió en una voz débil aunque animada:

--Los médicos...

Page 18

...su disco negro. En este mismo momento ya
los vagabundos esos enderezan su proa y tratan...

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...todos, Jim!

--Pero ¿qué significa eso del disco negro, Capitán? le pregunté.

--Esto no es más que...

Page 20

...y más visiblemente
en vez de recuperar su salud. Yo le veía subir y bajar la...

Page 21

...Vd. darme su
mano y guiarme adentro, mi bueno y amable niño?

Tendíle mi mano y en...

Page 22

...incomodarse; quédate
allí sentado en donde estás. Aunque yo no puedo ver, puedo oir, sin
embargo, hasta...

Page 23

...eran conocidos, consintieran en deshacerse de parte del botín
que pensaban repartirse, por pagar las deudas...

Page 24

...nuestras cuitas, más veíamos que hombres, mujeres y niños
se aferraban en quedarse al abrigo de...

Page 25

...cual nos
impelía á acelerar el paso, porque era evidente que antes de mucho rato,
y antes...

Page 26

...embreado que me dí
prisa á cortar con su propia navaja, estaba la llave que tanto
buscábamos....

Page 27

...yo sostenía abierto con mis manos.

Fué aquella una operación larga y difícil porque las monedas...

Page 28

...no tardamos sino pocos segundos en abrir
la puerta exterior y ponernos en plena retirada. Un...

Page 29

...me traía más utilidad que la de pasarme
agazapado, Dios sabe cuanto tiempo, por lo cual...

Page 30

...ha registrado ya la
maleta, de arriba á abajo.

--¿Está _eso_ allí? preguntó.

--El dinero, sí, contestó el...

Page 31

...del diablo!... ¡si
tuviera yo mis ojos...!

Estas exclamaciones parecieron producir algún efecto, pues dos de los...

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...el uno rumbo al mar; otro hacia la caleta; otro oblícuamente
por la loma y así...

Page 33

...madre y yo habríamos perdido la vida.

En cuanto á Pew, estaba muerto y muy bien...

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...que buscaban aquí? ¿más dinero tal
vez?

--No señor, no creo que fuese dinero, le contesté, lo...

Page 35

...resplandor de la luna,
y á cuyo término se veía, de uno y otro lado, en...

Page 36

...buen mozalbete Hawkins, él ha sido
"triunfos" en este juego. Vamos, chicuelo, ¿quieres hacer el favor...

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...no fuese por dinero?

[Illustration: LOS PAPELES DEL CAPITÁN.

"Tanto el Caballero como yo estábamos ya observando..."]

--Eso...

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...12 de Junio de 1745, por ejemplo, se veía claramente que la
cantidad de setenta libras...

Page 39

...la figura de una especie de dragón en pie, y presentaba dos
magníficos fondeaderos, perfectamente cerrados...

Page 40

...Doctor. Vd. que no tiene la fuerza necesaria para
refrenar su lengua. Nosotros no somos los...

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...con esta adición "En caso de
ausencia del Doctor, abran esta carta Tom Redruth ó el...

Page 42

... excelente amigo no ha hecho más que una grosera especulación; que
...

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...dígame Vd.
¡en qué tiempos tan abominables vivimos!

...

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...encontrado un sujeto
admirable para Capitán de nuestra goleta, un hombre...

Page 45

...como la enseña de la posada, habían sido pintados de
nuevo, habiéndose añadido algunos muebles de...

Page 46

...bájate ya.

El Sr. Trelawney había sentado sus reales en una posada cerca de los
muelles, para...

Page 47

...dilación todo alborozado con esta nueva
oportunidad que se me presentaba de observar más atentamente y...

Page 48

...hombre aquel, en el lugar mismo en que estaba en aquel
momento, recargado en su muleta...

Page 49

...casa, entiéndelo bien. ¿Y que te estaba platicando?

--La verdad no lo sé, no puse cuidado.

--¡Es...

Page 50

...de los dos sabuesos soltados en persecución de Black Dog, los
cuales llegaban sin aliento confesando...

Page 51

...¡voto á San Jorge, aquel sí que supo hacerla con mi
cuenta!

Y diciendo esto, comenzó á...

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...elaboradas y elegantes proas de unos buques y
las popas de otros, cuyo cordaje y vergas,...

Page 53

...rumbo que me designase el contratante. Hasta allí
todo estaba bueno. Pero ahora me encuentro con...

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...en las bodegas de
proa: ¿por qué no ponerlas en un lugar muy á propósito que...

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...Por lo que hace
al Piloto, lo creo de todo punto honrado; algunos de nuestros
tripulantes lo...

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...y
castillo de proa, únicamente por un estrecho pasadizo á babor. Se había
dispuesto, al principio, que...

Page 57

...de otro, botes
llenos de amigos del Caballero, como el Sr. Blandy y otros por el...

Page 58

...que el Capitán había
temido: no tenía la menor autoridad sobre los marineros, los cuales
hacían con...

Page 59

...bordo de la embarcación cargaba este su muleta suspendiéndola al
cuello por medio de un acollador,...

Page 60

...eternos y yo
creo, respecto de este, que solamente el diablo habrá visto más
atrocidades y horrores...

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...aquel hombre al diablo como de costumbre.

--Una chanzoneta más de ese hombre, y un día...

Page 62

...sobre
cubierta. La vigilancia estaba toda á proa, como es natural, en espera
de descubrir la isla....

Page 63

...repleto de oro hasta zozobrar con su
peso.

--¡Ah!, exclamó otra voz, que luego conocí por la...

Page 64

...fe que yo no he ido por semejante vereda. ¡No, que
no! Yo he puesto todo...

Page 65

...que el diablo
mismo hubiera temido ir con ella á bordo. Pues, sin embargo, ya tú...

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...bebiendo con la
mayor mesura hasta que yo dé la voz, y entre tanto te conformarás...

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...arrastrar carrozas, ¡por supuesto! ¡Ah!
¡pero no será así! Los conozco muy bien á Vds. Comenzarán...

Page 68

...Israel, dijo Silver. Para
entonces no reclamo más que una cosa, y es que no me...

Page 69

...el camino
de todos los demás, á tiempo de reunírmeles en el acto de acudir á...

Page 70

...embargo, por aguda que haya
sido la contrariedad de Silver, tuvo la presencia de ánimo necesaria
para...

Page 71

...oir, no me atreví á
interrumpirlos abiertamente. Entre tanto y cuando más absorto estaba yo
en mis...

Page 72

...voluntario.

Apenas pasado esto los tres caballeros bajaron á la cámara y no pasó
mucho rato sin...

Page 73

...ese tesoro. Tercer punto:
todavía nos quedan hombres leales á bordo. Ahora bien, señores, es una
cosa...

Page 74

...el camino hecho durante la noche era muy considerable y á la
sazón nos encontrábamos detenidos...

Page 75

..._Isla del Tesoro_ me inspiraba el más profundo y
cordial aborrecimiento.

Tuvimos que afrontar aquella mañana, de...

Page 76

...aquel que muy bien pudiéramos llamar estanque.
En cuanto al follaje en torno de aquella parte...

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...John Silver se me figuraba el peor de todos.

Celebramos consejo otra vez en el gabinete...

Page 78

...Capitán era demasiado vivo para saber lo que convenía en aquellos
críticos momentos, así es que,...

Page 79

...é iba mucho mejor remado, muy
pronto dejó muy atrás á su competidor. La proa ya...

Page 80

...de los riachuelos que morían
en él. El marjal vaporizaba bajo los ardientes rayos de un...

Page 81

...verdura, cerca del
pantano y respaldada por los árboles, á John Silver y á otro de...

Page 82

...que siente el acicate, pero Silver no había
siquiera pestañeado. Quedóse en donde estaba, apoyándose apenas...

Page 83

...al sepultar su arma
innoble en aquel cuerpo sin defensa.

Yo no sé hasta qué punto tendrá...

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...mi alma hasta tornarse en un
verdadero frenesí de terror.

Y en verdad, ¿podía haber alguien en...

Page 85

...fué que,
sin más vacilaciones le volví la espalda, no sin volverme azoradamente
para verle sobre el...

Page 86

...un caníbal, como lo
creí al principio, sino un hombre de raza blanca como yo, y...

Page 87

...bien, ¿quién
es el que te lo impide?

--No es Vd., por cierto, le contesté.

--Y dices muy...

Page 88

...una inspiración rápida y feliz. Comencé á creer que
lo que yo había encontrado, era un...

Page 89

...necesitaríamos de Vd. sin remedio para
ayudarnos á maniobrar el buque?

--¡Ah! ¡pues es verdad!, replicó Ben...

Page 90

...la mano fuertemente. Y
luego prosiguió:

--Tú nada más repítele á tu Caballero mis propias palabras, Jim....

Page 91

...que
por miedo de Ben Gunn! ¡Ah! mira tú... ¡allí tienes el cementerio! ¿no
ves sus terraplenes?......

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...yo iríamos á
tierra en el serení[5] en busca de informes y para explorar el terreno.

Los...

Page 93

...de víveres y
vinos excelentes, lo cierto es que de una cosa estábamos ya bien
escasos, y...

Page 94

...tras de otro, de la
_carroza_, abajo, pensando, sin duda alguna, cogernos por la
retaguardia. Pero en...

Page 95

...Caballero estaba espiándome en la porta de popa, ya restablecidos su
valor y su ánimo. Cogió...

Page 96

...de nuevo
nuestro barquichuelo en dirección á la playa.

Y cierto es que nos encontrábamos ya fuera...

Page 97

...precisamente
un ángulo recto con el camino que debíamos tomar.

--De esta manera no vamos á tocar...

Page 98

...necesariamente poco vigoroso que los remos imprimían á
nuestro bote. Ya no me fué difícil, pues,...

Page 99

...son muy
temibles. Lo que me preocupa es el tiro que nos van á largar de...

Page 100

...estaban en el fondo del esquife y que de los cinco mosquetes
que habíamos puesto en...

Page 101

...iba desarmado,
le alargué mi cuchillo. Mucho nos animó el ver á aquel chico escupirse
la mano,...

Page 102

...de nuestro reducto, para que muriera.
Como un troyano verdadero había permanecido vigilante é inmóvil tras...

Page 103

...sacudiendo virilmente la
mano del Caballero, le dijo:

--No hay que afligirse, señor. Todo temor es vano...

Page 104

...como
tenían que hacer su puntería sobre una mira muy alta sus tiros no
lograron más que...

Page 105

...Hawkins, salvando en aquel momento la empalizada.

[Illustration]

[Illustration]




CAPÍTULO XIX

EL NARRADOR PRIMERO TOMA OTRA VEZ LA PALABRA--LA...

Page 106

...saber también á qué horas, no es verdad? Pues
estaré allí diariamente desde el mediodía hasta...

Page 107

...repetían aun el trueno del
disparo. Aquel fué, sin embargo, el último del cañoneo.

Permanecí todavía por...

Page 108

...para contener el fuego y
ponerse sobre la piedra.

Los declives de la loma y todo el...

Page 109

...á Redruth; el Doctor fué nombrado cocinero; á mí se me
puso de centinela á la...

Page 110

...un ángulo de la
pieza á deliberar sobre la situación.

Muy bien veíamos que habían agotado su...

Page 111

...continente: este era nada menos que el mismísimo Silver.

Todavía era, á la sazón, bastante temprano,...

Page 112

...Si Vd. quiere hablar
conmigo, puede Vd. entrar aquí y basta. Yo no tengo que empeñar...

Page 113

...Silver, replicó el Capitán, si Vd. se hubiera conducido como un
hombre honrado, á estas horas...

Page 114

...Gunn me vinieron á la memoria y me dí á
suponer que quizás habría hecho una...

Page 115

...Silver; he aquí las cosas sin rodeos: Vds. nos
dan ese mapa para encontrar con él...

Page 116

...pronto se convencerá Vd. de
ello. Yo, pues, me quedo aquí, después de decirle lo que...

Page 117

...cara
bien encendida, puede creérseme, y, como dice el adagio inglés: "_con
una pulga en su oído_."

El...

Page 118

...por nuestras propias troneras, las cosas se
empezarían á poner entonces de color de hormiga. Hawkins,...

Page 119

...había del lado de Vd., Doctor?

--Puedo decirlo con toda precisión: tres disparos se hicieron de...

Page 120

...En un momento los cuatro piratas habían trepado el declive de la
loma y estaba ya...

Page 121

...dar buena cuenta de
nosotros. Un marinero que ostentaba una gorra encarnada y que se había
puesto...

Page 122

...corrido esos?, preguntó el Capitán Smollet.

--Piernas les faltaban, contestó el Doctor. Pero allí están cinco...

Page 123

...no debería ni andar ni
mover su brazo, y aun de hablar debía abstenerse hasta donde...

Page 124

...más y más en mi ánimo hasta que, por último,
encontrándome á mano una canasta de...

Page 125

...que se hacía sentir aún. Mientras proseguía mi marcha, cortando el
alto y espeso bosque, escuchaba...

Page 126

...la empalizada. Al
parecer no hacían más que hablar y reir, aun cuando á la distancia...

Page 127

...y aun parece que también por los egipcios,
y que en la vieja Bretaña se llamaron...

Page 128

...torno de su amarre, de manera que á la sazón la
proa estaba vuelta hacia mí....

Page 129

...en el acto.

La guindaleza estaba tan tirante como la cuerda de un arco, y la
corriente...

Page 130

...cuba, lo que no les impedía seguir bebiendo, pues durante mi
escucha, uno de ellos, con...

Page 131

...me ví libre del alcance
de mi peligrosa vecina, pero en el instante mismo en que...

Page 132

... _Son quince ¡yo--ho--hó! son quince ¡viva el rom!_
...

Page 133

...permanecido horas enteras, empujado de
aquí para allá sobre las altas olas, mojado de cuando en...

Page 134

...mucho mejor
de lo que yo suponía. Al Norte del Crestón de Bolina, la tierra ofrece
una...

Page 135

...principio sobre las crestas de las grandes olas.
Era evidente que había que dejarlo ir á...

Page 136

...sobre las olas en mil reflexiones diversas; el agua
del mar que caía y se secaba...

Page 137

...estas concluía como había
comenzado, dejando el velámen inutilizado y tremolando débilmente. No
tuve trabajo en comprender...

Page 138

...el mismo estado de inercia. Su proa
iba casi directamente al Sur, sin dejar de guiñar,...

Page 139

..._coracle_ bajo el agua. Con
una mano me había asido al botalón de foque, en tanto...

Page 140

...ladeándose ó encabritándose como un
caballo mañoso, y las velas hinchándose, ya sobre una amura ya...

Page 141

...popa
y bajé á la cámara por la escalera de la carroza.

La escena de confusión y...

Page 142

...ése ni era
marino, ni nada!... ¡Vamos!... y ahora que caigo... tú ¿de dónde has
brotado aquí?

--Amigo,...

Page 143

...á la bahía
del Norte y acercarla allí á la playa tranquilamente.

--Bueno, ya lo entiendo, gritó...

Page 144

...por no
dejar, mi conciencia, que no había cesado de remorderme por mi
deserción, estaba ya harto...

Page 145

...es un
chicuelo muy leído y escribido que sabría sacarme de dudas, ¿El que se
muere, se...

Page 146

...subí por la escalera de la escotilla y saqué
cautelosamente la cabeza por la carroza de...

Page 147

...un gran sorbo con su frase favorita "¡buena suerte!" En
seguida permaneció quieto por algún tiempo,...

Page 148

...de arena, sino que serpeaba de
Este á Oeste, de suerte que el buque tenía que...

Page 149

...con todas mis fuerzas alcé el timón: _La Española_
dió una vuelta rápidamente y con el...

Page 150

...correteando frente á su
carnicero.

Herido como estaba, era asombroso cuán de prisa podía moverse; con su
enmarañado...

Page 151

...sus brazos siempre en cruz. Tan juntos rodamos
ciertamente que mi cabeza se encontró enredada con...

Page 152

...pude evitar el reirme de él con todas mis ganas. Por último,
no sin tragar una...

Page 153

...Uno ó
dos peces azotaron su cuerpo al paso. Una vez ú otra con el ondear...

Page 154

...derredor, y bien convencido ya de que el buque, en cierto sentido,
era ya enteramente mío,...

Page 155

...de la verga. El peñol se abatió instantáneamente y una
gran curva de lona, ya suelta,...

Page 156

...del Capitán Kidd, corría desde la
montaña de los dos picos, sobre mi izquierda, por lo...

Page 157

...bastante precaución, pues
cierto que hubiera sido un triste fin de mis aventuras el verme
atravesado por...

Page 158

...El grito del
centinela nocturno de á bordo que nos anunciaba á las altas horas "¡todo
va...

Page 159

...por su parte me
estrechó violentamente teniéndome bien apretado.

--Trae una antorcha, Dick; dijo Silver cuando mi...

Page 160

...desde que te puse el ojo encima; pero la verdad, chico, esto le
saca el pie...

Page 161

...para darnos aquí un no redondo, y lléveme el diablo si algo más
claro que todo...

Page 162

...en el
tratado, voy á decirte cuáles fueron las últimas palabras que hablamos.
"¿Cuántos son Vds. para...

Page 163

...que pueda. Vds., pues, y no yo, son los que tienen que elegir.
Maten uno más,...

Page 164

...más largo tiempo del regular, á un hombre solo por
espantajo, aventuró otro. ¡Lléveme el demonio...

Page 165

...con mi
mano. Eso es cuanto he de decir y ténganlo bien entendido!...

Después de esto vino...

Page 166

...por la antorcha.

El cocinero de _La Española_ se quitó, al punto, la pipa de la...

Page 167

...á salvo ese buque
en alguna parte... ¿Cómo?, no lo sé; pero sí afirmo que está...

Page 168

...navaja abierta,
produciendo cambiantes de varios colores, á la doble claridad de la
luna y de la...

Page 169

...suerte,
puedes creérmelo.

En esto el pirata flaco oji-amarillento, saltó diciendo:

--Basta ya de charla inútil, John Silver....

Page 170

...claro en esto: Vd. no
juega limpio, John Silver, y eso es lo peor que puede...

Page 171

...no
más á mí.

--¡Ah! ¡sí! ¡los otros! ¡precioso hato de hombres! ¿no es verdad? Dicen
Vds. que...

Page 172

...lo hiciera yo. Pues allí es
nada, vean Vds. la causa... ¡ésa es!

Y diciendo esto, arrojó...

Page 173

...me parece que tendrás que aguardar otro turno
para tener tu capitanía. Y da gracias al...

Page 174

...y á
raya á los sublevados, y por el otro á intentar todos los medios
humanos, posibles...

Page 175

...viejo John.

Á este tiempo, el Doctor Livesey había ya saltado la estacada y estaba
muy cerca...

Page 176

...espantar á una armada francesa. ¡Otra malaria tenemos!

--¡Ah! dijo Morgan, eso resulta de andar profanando...

Page 177

...más humildes respetos al
Caballero y al Capitán Smollet.

La explosión de descontento, mal reprimida por las...

Page 178

...muchacho, que está
comprometida en nuestro trato; así, pues, hábleme Vd. claro, Doctor y
déme siquiera un...

Page 179

...mi parte,
y--créame Vd. Doctor--yo puedo muy bien morir y aun me atrevo á decir
que lo...

Page 180

...emprender la
descubierta del tal tesoro dependen mi vida y la de este muchacho; no
hay que...

Page 181

...que el primer ataque
falló, este es el primer rayo de esperanza que me llega, y...

Page 182

...bocados de tocino que se llevaba á
ella. Esto sirvió para restablecer la esperanza y la...

Page 183

...con trajes de marino perfectamente sucios,
y todos, excepto yo, armados hasta los dientes. Silver llevaba...

Page 184

...en dirección de Norte á
Nor-Nordeste.

"Islote...

Page 185

...el centro y bastante atrás del cuerpo de
expedicionarios, seguíamos Silver y yo; él tropezando á...

Page 186

...ordenó Silver. Las manos del esqueleto apuntaban
directamente hacia el Islote y la brújula marcó, con...

Page 187

...deliraba con el rom, ya prorrumpía
con una voz hueca como si saliera de la sepultura,...

Page 188

..."árboles elevados" dijo, hacia la dirección de la línea
marcada rectamente del Islote del Esqueleto. "La...

Page 189

...no lo duden Vds.

Conforme hablaba le iba volviendo más y más el alma al cuerpo...

Page 190

...un eco.
Ahora bien, yo digo que ningún hombre ha visto que las almas hagan
sombra. ¿Cómo...

Page 191

...ya noté,
el pobre muchacho se estaba poniendo muy enfermo; la fiebre que el
Doctor le había...

Page 192

...hubiera
querido aniquilarme. La verdad es que no se tomaba ya el menor trabajo
para disimular sus...

Page 193

...Flint, como se
recordará quizás.

Aquello era claro como la luz del día. El escondite había sido
descubierto...

Page 194

...todos estaban decididamente del lado de
Merry. Uno tras de otro, todos fueron echándose afuera de...

Page 195

...íbamos, saltando frenéticamente sobre su muleta
hasta hacer casi que se destrozaran los músculos de su...

Page 196

...Nordeste de la isla y allí, por último, lo
tenía todo almacenado, dos meses hacía, perfectamente...

Page 197

...de los remos como todos nosotros, y
muy pronto ya iba nuestro esquife deslizándose ligero sobre...

Page 198

...dijo con
vehemencia el Caballero. He allí una irrisión de mi deber. ¡Quédese Vd.
detrás de todos!

Dicho...

Page 199

...aquella masa de oro por cerca de una
milla, en tierra, y por tres millas, en...

Page 200

...declive de la loma en el punto en que pueden dominarse
desde ella todas las partes...

Page 201

...sé todo lo que debo.
Además, aquellos hombres no sabrían nunca mantener su palabra, aun
suponiendo que...

Page 202

...su marcha y se
iba ya poniendo fuera del alcance de la voz, uno de ellos,...

Page 203

...estaba solo sobre cubierta y, no bien hubimos entrado á bordo,
cuando comenzó con las más...

Page 204

...orar los domingos en el agreste cementerio de la isla, le
ha conducido á ser ahora...

Page 205

... * * ...

Page 206

... Por D. APPLETON Y CÍA.,

...

Page 207

... ...

Page 208

... ...

Page 209

...á un hombre en una isla desierta, por castigo ó por
venganza. Según Webster, la...

Page 210

...pusiéramos {pg 184}

si me hace Vd. favor=> si me hace Vd. el favor {pg 188}

quizas=>...